Una parte fundamental del proceso educativo, específicamente en el proceso instruccional, es la evaluación de los aprendizajes que los profesores realizan. Es por ello que los docentes deben tener claro el proceso de evaluación para poder aplicarlo adecuadamente y no dejar de lado ninguna de sus funciones (diagnóstica, sumativa y formativa).

La evaluación actualmente, se puede decir, que es utilizada más con fines de control administrativo que como un proceso de reorientación y toma de decisiones, al respecto encontramos que "la evaluación que muchas veces es sinónimo de examen, es diseñada e implementada no para cumplir con funciones pedagógicas (orientadora y retroalimentadora), sino para satisfacer necesidades burocrático - administrativas y de rendición de cuentas"(Moreno Olivos, 2009); aunado a esto se usa como un filtro que selecciona a los educandos para el acceso a mayores niveles de educación y para colocarlos en el estrato laboral, como lo señala Pérez Rivera (2007): "[...] la realidad es que se toma a la evaluación como el medio que permite controlar, clasificar y seleccionar también, el acceso a las diferentes oportunidades del ámbito laboral".
Estas formas de ver la evaluación la desvirtúan totalmente de lo que en realidad es, reduciéndola solo a un ejercicio sumativo que tiene por objetivo llevar un control y cumplir con un requisito.

Además existe una preocupación por los conocimientos que los alumnos poseen pues "[...] pruebas de gran escala con carácter internacional, como las aplicadas por el Programa Internacional para la evaluación de los alumnos (PISA por sus siglas en inglés) [...] han contribuido a la preocupación por la calidad [...] ", esto debido a los resultados tan bajos que obtuvieron los participantes en torno al aprendizaje adquirido (Rueda Beltrán & Torquemada González, 2008).

Estudios demuestran que los bajos niveles de aprendizaje que los alumnos reflejan, no sólo se atribuyen a su desempeño sino también al de sus profesores"[...] los puntos de vista de críticos que señalan los bajos niveles de calidad en la educación superior identifican la labor de los docentes como una de las principales causas de la inconsistencia observada en el aprendizaje de los estudiantes (Rueda Beltrán & Torquemada González, 2008)". Por lo tanto, podemos decir que las prácticas que los profesores llevan a cabo son determinantes para el aprendizaje de los alumnos, y es por ello que si queremos buenos resultados, tenemos que apelar a las prácticas que realizan y más aún a las preconcepciones que tienen en torno a ellas.

Esto nos remite a las preconcepciones de los profesores acerca de evaluación; una preconcepción es un presupuesto que tiene que ver con los conocimientos previos del individuo, que pueden ser o no erróneos, además estas preconcepciones son determinantes para construir concepciones nuevas; como menciona Osborne y Wittrock, 1983; Gil, 1983, 1993; Pozo y col., 1992; Matthews, 1994; Rubio y col., 1995; Montanero, Pérez y Suero, 1995; Montanero y col., 2002 citado por Gil Llinás (2003): "El que aprende [...] tiene unos esquemas mentales previos, que son los que utiliza para interpretar lo que se le está enseñando, los cuales interfieren de manera decisiva en la adquisición de conceptos [...]". Así los profesores se ven determinados en cierta medida por sus concepciones y actúan en consecuencia.

Por ello es tan importante investigar y saber qué idea tienen los profesores acerca de evaluación, pues en la medida en que la conozcamos podremos saber hacia dónde mirar y caminar para mejorar dicha concepción y por ende, mejorar las prácticas que de ellas se realicen, además esta información debe ser recogida en el contexto académico tal cual, para no distorsionar la realidad; como menciona Moreno Olivos Tiburcio (2002): "Lograr un cambio en la concepción de evaluación que tenga su equivalente en la práctica real implica prestar atención especial al conocimiento y capacidades del profesor, quien es al final de cuentas el que cristaliza o no las propuestas de cambio y mejora; apelar la importancia de los métodos de conocimiento del profesor para adquirir información, mientras participa en situaciones reales de enseñanza, supone conceder un peso importante a sus capacidades para percibir los procesos educativos y a sus esquemas de interpretación".

Entonces si queremos mejorar las prácticas de los profesores en torno a la evaluación educativa, debemos cambiar las concepciones erróneas que tengan en torno a ella, conocer este aspecto de la evaluación puede propiciar la reflexión que lleve a mejorar la labor docente para contribuir a su desarrollo y al del educando y resaltar alternativas de evaluación que fomenten la evaluación formativa.

Bibliografía

  • Gil Llinás, J. (2003). Preconcepciones y errores conceptuales en Óptica. Propuesta y validación de un modelo de enseñanza basado en la Teoría de la Elaboración de Reigeluth y Stein. Recuperado el 04 de Marzo de 2011, de http://biblioteca.universia.net: http://biblioteca.universia.net/html_bura/ficha/params/id/34394574.html
  • Moreno Olivos, T. (2002). Cultura profesional del docente y evaluación del alumnado. Recuperado el 04 de Marzo de 2011, de www.redalyc.com: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=13209503
  • Moreno Olivos, T. (abril - junio de 2009). La evaluación del aprendizaje en la universidad. Tensiones, contradicciones y desafíos. Recuperado el 04 de Marzo de 2011, de www.redalyc.com: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=14004110
  • Pérez Rivera, G. (Abril de 2007). La evaluación de los aprendizajes. Recuperado el 22 de Enero de 2011, de http://www.redalyc.com: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=34004803
  • Rueda Beltrán, M., & Torquemada González, A. D. (Diciembre de 2008). Las concepciones sobre "evaluación" de profesores y estudiantes: sus repercusiones en la evaluación del desempeño docente. Recuperado el 22 de Enero de 2011, de http://www.redalyc.com/: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=34005309